El teletrabajo se consolida por debajo de las expectativas… a la espera de que los funcionarios lo reactiven

El teletrabajo que «llegó para quedarse» se ha consolidado con una aceptación muy superior a la anterior a la pandemia pero inferior a lo esperado, con 2,6 millones de personas practicándolo de manera ocasional o habitual. Leer

El teletrabajo se consolida por debajo de las expectativas… a la espera de que los funcionarios lo reactiven

El teletrabajo que "llegó para quedarse" se ha consolidado con una aceptación muy superior a la anterior a la pandemia pero inferior a lo esperado, con 2,6 millones de personas practicándolo de manera ocasional o habitual. Leer

El Covid-19, la pandemia que paralizó la economía en 2020, dejó también una huella positiva al demostrar que el teletrabajo es una realidad mucho más vinculada a la capacidad de organizarse que a la productividad de los empleados. La demostración de que el presencialismo no era necesario el 100% de la jornada laboral llevó a la convicción de que el teletrabajo había venido para quedarse. y lo ha hecho, pero en menor medida que lo esperado.

«A pesar de las perspectivas, las cifras muestran que se está volviendo al modelo presencial, especialmente en detrimento de la modalidad habitual, que es la que se realiza más de dos días por semana», concluye el informe sobre la materia elaborado por el Ministerio de Economía a partir de datos de la Encuesta de Población Activa (EPA)

El teletrabajo fue recomendado en el BOE el 17 de marzo de 2020 como fórmula laboral preferente. Entre el periodo de confinamiento en marzo de 2020 y la actualidad -el pasado abril ha dejado de ser obligatorio el uso de mascarillas en espacios cerrados- han transcurrido más de dos años.

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, vaticinó que el teletrabajo había «venido para quedarse» y en cierto modo lo ha hecho pero en una escala inferior a la que se esperaba. En este plazo de tiempo, el teletrabajo ha pasado de constituir una liberación revolucionaria a ser regulado por una nueva ley y descubrirse que, también, tiene desventajas.

El hecho es que a día de hoy la implantación del teletrabajo ha crecido de manera muy notable gracias a la pandemia. Y aunque en los últimos trimestres su práctica se ha reducido, un 13,1% de la población ocupada -2,6 millones de personas- lo realiza de manera ocasional o habitual. La cifra es un 63% más alta que a finales de 2019, cuando el trabajo a distancia era algo que la gran mayoría de los trabajadores no había experimentado nunca de manera habitual.

El estudio elaborado por red.es -organismo adscrito a Asuntos Económicos- subraya que el año pasado un 29% de la población ocupada creía que el teletrabajo llegaría a crecer este año sobre las cifras de 2021, cuando los efectos de la tercera y cuarta ola de Covid aconsejaron prudencia sanitaria. Tras haber alcanzado el 90% de la población vacunada en muchos territorios y recomendar la retirada de las mascarillas, la tendencia al teletrabajo se ha resentido, al bajar del 16% al 13,1%.

Los perfiles de las personas que trabajan a distancia siguen siendo mayoritariamente mujeres y en una franja de edad de entre 35 y 44 años cuando se trabaja a distancia de un modo habitual, esto es, más de dos días a la semana. En este sentido, los ocupados por cuenta propia son más dados a trabajar a distancia de modo habitual que los asalariados, que emplean fórmulas más ocasionales y que están por debajo de ese límite de dos días semanales.

Por territorios, Madrid es la comunidad donde más alta se mantiene la práctica del teletrabajo, con un 13,5% de la población ocupada, muy por encima de Asturias (9%) o Cataluña (8,8%).

En los próximos meses podrá apreciarse con mayor precisión en qué medida el teletrabajo se asienta en España ya sin el paraguas de la emergencia sanitaria y bajo el amparo de un nuevo marco legal.

En la Ley del Teletrabajo se recoge que esta actividad debe ser voluntaria en las dos direcciones: ni el trabajador puede exigir acogerse a él si la empresa no lo oferta, ni la empresa puede obligar a teletrabajar. Todo tiene que decidirse en acuerdos colectivos, tanto en la empresa privada como en la Administración Pública, donde las actuales negociaciones de Función Pública con los sindicatos plantean establecer el teletrabajo en su modalidad habitual -tres días- en la Administración General del Estado (AGE). De aplicarse en el resto de administraciones, la proporción actual de teletrabajadores en españa experimentaría un fuerte impulso.

La regulación tuvo una de sus mayores novedades en la obligación por parte de la empresa de asumir parte de los costes -electricidad, conexiones, ofimática…-que supone para el empleado trasladar la oficina a casa.

Sectores como la banca o la industria química lo han regulado a nivel sectorial mientras que en otras actividades se ha trasladado el acuerdo a la negociación en el seno el convenio prevé la dotación de ordenador (o tableta, portátil o similar), teléfono móvil con línea y datos suficientes para la conexión compartida con el ordenador y silla ergonómica (a petición de la persona trabajadora), así como teclado, ratón y pantalla, además de hasta 55 euros mensuales brutos como compensación de gastos al trabajador.

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